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jueves, 28 de abril de 2011

El trebol

No todos los días va a tocar ver la parte negativa, así que hoy vamos a contrarrestar un poco con esta historia..

La mayor parte de la gente piensa que los tréboles son, simplemente, plantas. Pero en realidad no es así; la verdad es que los tréboles son flores, son las flores del Amor.

Porque, como todos sabemos, hay tréboles de cuatro hojas. Pero alguna vez tuvo que nacer el primero....

Cuenta la leyenda...


En un campo como tantos otros,
había un montoncillo de tréboles,
todos de tres hojas.
Entre ellos había relaciones
como las de los hombres:
amistades, devociones, admiración, atracción...

Hasta que un día,
dos tréboles se enamoraron por completo:
sus tallos temblaban al despertar cada mañana
y contemplarse el uno al otro.

Los tréboles querían ser uno solo,
pero sabían que no era posible:
eran dos flores diferentes
y no podían convertirse en una!
Y además, había cosas que hacían que entre ambos
hubiese roces y enfados...

Pasó el tiempo...
y los tréboles estaban más y más enamorados;
hasta que un día,
ya llenos por completo el uno del otro,
decidieron dejar morir su parte negativa, el miedo,
que era lo que hacía que se separasen el uno del otro.

Cuando por fin pudieron dejar que muriese esa parte,
con ella murió también una de sus hojas,
y entonces, por fin, se fundieron en un solo tallo,
formando un trébol de cuatro hojas.

Hay muy pocos tréboles
que consigan llegar hasta los límites del Amor,
pero son su máxima expresión.

Desde entonces,
se dice que los tréboles
de cuatro hojas traen buena suerte,
por que ésta no es otra cosa que el Amor puro.
Y por eso, cuando encuentras uno,
es que estás preparado para esta gran aventura de amar,
y si alguien te lo regala...
es que está invitándote a compartirla

Los tréboles de cuatro hojas son una mutación genética. Según los expertos, la probabilidad de encontrar un «trébol de la suerte» de forma natural entre otros tréboles normales de tres hojas es de aproximadamente una entre 10.000.


En toda mi vida creo que me he encontrado uno solo, y eso que los he plantado, casi que no necesito decir mas no? jajaja

sábado, 25 de diciembre de 2010

O Apalpador

































Como todos tenemos nuestras tradiciones, hoy os presento a nuestro "papa noel" gallego, O Apalpador. Cuenta la tradicion que vive en las dehesas de O Courel desde hace tanto tiempo que nadie sabe sus años. Pasa el día recogiendo madera, como cuando era carbonero, y en el otoño aprovecha el viaje y también va a las castañas. En casa, talla con mucho cariño la madera más seca y de mejor calidad y hace juguetes un día y otro… En Navidad baja barbado, con cachimba apagada, boina y zuecos, a las casas da Galicia, espera a que los niños y niñas se queden dormidos y con cariño, sin despertarlos, les acaricia las barriguitas por ver si están alimentados, deseando que así lo estén todo el año. Y después les deja un puñado de castañas en la mesilla y regalos escondidos por toda la casa, para que al levantarse jueguen a encontrarlos.

P.D: Y es pelirrojo :)




jueves, 28 de octubre de 2010

El eterno ni contigo ni sin ti

Cuenta la leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer. Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:
        
         Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas e las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del sol y las gotas del llanto de las nubes; la inconstancia del viento y la fidelidad del perro; la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real; la suavidad de la pluma de un cisne y la dureza de un diamante; la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre; el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.
         Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre. Después de una semana, vino el hombre y le dijo:
         
         Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvertela porque no puedo vivir con ella!!!!
          Bien, contestó Dios, y tomó a la mujer.

          Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo: Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi: ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al contacto. Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba, me daba dulzura, ternura, comprensión y amor sin condiciones...............

           Ya veo, dijo Dios, ahora valoras sus cualidades, eso me alegra mucho; claro que puedes tenerla de nuevo, fue creada para ti, pero no olvides cuidarla, amarla, respetarla y protegerla, porque de no hacerlo, corres el riesgo de quedarte nuevamente sin ella.



martes, 5 de octubre de 2010

EL AMOR Y LA LOCURA

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
¿Vamos a jugar a las escondidas?
La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse
preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?
Es un juego, explicó La Locura, En que yo me tapo la cara
y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi
lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que
terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le
interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no
esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que
era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no
hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse...
Uno, Dos, Tres...; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La
Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe
subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía
maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino?: Ideal para
La Belleza. Que si ¿la hendija de un árbol?: Perfecto para La Timidez.
Que si ¿el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si
¿una ráfaga de viento?: Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse
en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio,
ventilado, cómodo... pero sólo para él.
La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se
escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los
Volcanes.
El Olvido... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es importante.
Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y
enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en
salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe
discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el
vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo
deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito
salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La
Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin
decidir aún de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia
en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris... (mentira, si ella
estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido... que ya se le había olvidado
que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún
sitio.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la
cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las
rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un
doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor: La
Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta
prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la
tierra...
El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.