jueves, 20 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
El bambú
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30metros!
¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en el mundo en el que vivimos...
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Si no consigues lo que deseas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....
También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30metros!
¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en el mundo en el que vivimos...
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Si no consigues lo que deseas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....
domingo, 16 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Y va de peliculas..........
Una gran amiga me dijo que era difícil superar la declaración que había puesto el otro día, yo creo que se puede mejorar....
Incluso esta se puede mejorar, pero ¿Que me dices ahora? :)
Incluso esta se puede mejorar, pero ¿Que me dices ahora? :)
Para ella y para mi ilusión
miércoles, 12 de enero de 2011
Una ilusión
Supongo que todos tenemos una ilusión o incluso mas de una si nos basamos en su definición más técnica. Esa nos la hace ver como una distorsión de la realidad, un espejismo.... cierto que sigo con la esperanza de que me toque una lotería...pero yo prefiero quedarme con cualquiera de sus otras vertientes mas románticas, la que nos la hace ver como un deseo, un anhelo.
Yo tengo mi ilusión, no se si la he encontrado yo o me ha encontrado ella a mi, el caso es que te pasas mucho tiempo deseando que se cumpla que cuando menos te lo esperas se presenta, la tienes frente a ti, pero o bien no la reconoces o bien te rebelas a que pueda ser posible.
Ese fue mi caso, quise esquivarla, se lo puse bastante difícil realmente, pero ella continuaba ahí, recordándome de vez en cuando que la viera, que le prestara atención, que estaba ahí para mi; no siempre escogió el mejor camino, pero cuanto mas dificultoso era ese camino mas se reforzaba ella.
Hoy tengo que reconocer que me rindo, que dejo de correr evitandola, la ilusión me ha invadido ya por completo llenandome de una felicidad que no esperaba. Ahora deseo que esta ilusión siga invadiendome y anhelo hacer lo posible para que quiera seguir haciéndolo.
Gracias dulce ilusión por mostrar el camino para llegar, por demostrar estar ahí....
lunes, 10 de enero de 2011
Novia a la fuga
Esta es una de las escenas de película que más me gustan, donde ella después de entregarle sus zapatillas de correr, le dice todo esto..
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